Cuentos al Sol

Estos cuentos nacen del contacto con el Sol, la eternidad y el espíritu. Siempre hay uno dedicado a ti.

Nombre: gsdepallens
Ubicación: Arica, Chile

lunes, febrero 20, 2006

EL PREMIO AL FINAL DEL CAMINO, DURO CAMINO

No tenía idea cómo, pero llegaría. Se tiró a la calle y cojeando, medio tambaleante, se subió a la primera micro que pasó, pagó y quedó debiendo el resto, "no importa", le dijo el conductor, "sólo quiero que sepa que el pasaje subió".
Agradecido, se sentó con la pierna adolorida estirada, esperando que nadie pasara por sobre ella, a esa hora no había tanto movimiento en las calles, nadie tomaría la misma micro con el mismo destino...
Le parecía entre cómico y trágico, ir en micro, pasando por tantos lugares conocidos y que le traían tan buenos recuerdos, y teniendo como punto final el otro lado de la ciudad, así, medio muerto como andaba.
Se dio cuenta que el micrero lo miraba por el retrovisor a cada rato. No se imaginaba por qué, ya que, supuestamente, no se le notaba tanto la herida. Pero le incomodaba y de repente sintió que algo malo podía ocurrirle. Se asustó y decidió bajar de la micro, pero el tipo no le paraba, pasaron dos, tres semáforos, uno en rojo incluso, y recién se abren las puertas para dejar pasar a los que le quitaron desde la ropa hasta los doscientos setenta pesos para volver. Ahí, se dieron cuenta de la herida, entonces fueron amables, no le pegaron, ya estaba bastante podrido.
Como le faltaban apenas cinco cuadras, y ya estaba en el barrio, caminó no más, hasta llegar a la casa de José.

- ¡Negrito, ábreme, por favor!
José abrió medio preocupado, medio dormido y al verlo en ese estado no pudo más que exclamar:

- ¡Virgen Santísima! ¿Qué le pasó, mi chanchito?

- Primero, me sacó la cresta el Jaime, supo lo nuestro y me echó. Y, camino a tu casa me asaltaron en la micro, en sociedad con el micrero.

- ¿Y sus cosas, mi amor?

- ¡Me las robaron po', negro!

José le curó la fea herida de la pierna y masajeó suavemente sus hombros. Ambos olvidaron la mala racha y se fundieron en un abrazo amoroso hasta el amanecer.

miércoles, febrero 15, 2006

EN LA CIMA

El viento empieza a soplar suavemente,
tus manos me acarician haciendo temblar mi piel.
La lluvia se hace notar, primero despacio, luego en torrente;
tus besos me queman los labios.
Los árboles se mueven al ritmo del viento en una danza incontrolable,
mágica,
como tu abrazo.
La Tierra comienza a estremecerse,
el viento se transforma en huracán, llevándonos en un vuelo celestial,
mostrándonos lo grandes que podemos ser.
El cielo se inunda los mares se abren las estrellas caen como rayos sobre el suelo ardiendo tu piel la mía el abrazo la Tierra en espasmos se contrae el cariño se incendia todo alrededor las flores se abren al Sol que ha emergido entre las nubes la lluvia cesa el mar se calma la luz, la luz.
Uf!
Ahí estás. Y te sonrío.